sábado, 24 de mayo de 2008

La noche más linda del mundo

Hace unas semanas me visitó Eliana. Íbamos a almorzar para luego tomarnos unas chelas con José Luis. Antes, yo debía terminar mi tarea de Periodismo especializado. Mientras tanto, esperando tal vez una iluminación divina que me ayudara a avanzar con la tarea, propuse un setlist de las canciones más movidas que tenía en mi PC. Las más bailadas, las más toneras (por lo menos así las veía, y veo, yo). Fue entonces que Eliana me juzgó. No porque la música fuera vulgar, o escandalosamente grosera, o ruidosa, o fea, sino porque, como ella misma me dijo, era deprimente. Ni yo lo sabía. Sin embargo, después de considerarlo un poco supe que tenía razón.

La música que escucho es efectivamente triste y deprimente. Escuché con mayor detenimiento las letras y eran tristes, de desamor, de desengaño, de tipos que sufren, que no lograron sus cometidos, desde conquistar al amor de sus vidas hasta vivir en la mediocridad por una decisión mal tomada. Deméritos por aquí, irreflexiones por allá. Mi fiel cancionero de Ares, que me ha acompañado en arduas jornadas de estudio (y también de hueveo), está lleno del tipo de canciones que siempre me han gustado pero que a la vez siempre odié.

No porque así lo creyera concientemente. Las canciones las escucho, las disfruto, nunca las profundizo. Salvo alguna que de verdad me toque por algún motivo en especial. Puedo escuchar una canción solo porque me recuerda a algo o a alguien en especial y, sin embargo, no porque tenga algún otro significado escondido. Que me guste la letra de alguna de ellas no significa que la sienta. Tampoco quiere decir que no sea capaz de sentirla.

En esos momentos de reflexión, con una rayita vertical tintineante sobre la página en blanco de mi tarea en el monitor, decidí cambiar de rumbo musical. Entonces coloqué una de las pocas salsas que tengo en mi computadora. La noche más linda, era el título... No sé si fue la melancolía ya impregnada por las canciones anteriores, pero la letra era mucho peor que el setlist previo. Cuando estaba empezando a preocuparme, Eliana también reaccionó por lo que me sentí menos mal. Entonces soltó una pregunta que respondió a otras que ni siquiera sabía me había preguntado (si es que eso tiene algún sentido).

La pregunta fue ¿Cuál ha sido la noche más linda de tu vida, Eduardo? Así, con esa voz tan dulce y cruel a la vez, con la que siempre me habla. Abrí la boca no sé con qué intención, porque no tenía ni idea de qué iba a responder. Ni siquiera recuerdo si respondí algo... varios momentos de mi vida pasaron por mi cabeza, sin embargo, ninguno especialmente emotivo. Eso me llevó a otra pregunta, que no sé si la mencioné en voz alta a Eliana, (suelo decir cosas sin pensar y decir las que no debo en voz alta) ¿He tenido algún momento lindo en mi vida? Recordé varios momentos, la mayoría tristes y aburridos, otros alegres, divertidos, hasta uno que otro feliz, pero ¿lindo?

Seguramente aún no llega. O ya llegó y ni cuenta me di. Eso es lo más probable. Y cuando llegue, ¿será de noche? ¿lo notaré? Que idiotez pensarlo siquiera. En esas cosas no se piensan. Ese tipo de cuestiones simplemente llegan y las vives.

Esta es una recopilación de algunas canciones que formaron parte de ese setlist. Son pocas pero son las que, luego de pensarlo, disfruto cada vez q puedo y significaron algo para mí en alguna etapa de mi vida. Sé que alguno estará pensando a mi que chucha tus canciones. Bueno, entonces para que chucha leíste hasta acá. Si tienes tiempo, escucha alguna de ellas y mira los vídeos más abajo.

Why does it always rain on me? de Travis: En esta canción me refugiaba en todas las combis cuando estaba de moda (por primera vez) la cumbia hace como seis años atrás. Solo por eso su lugar privilegiado. Porque me recuerda al cole, al ICPNA, a mi primer amor platónico.

Everybody's got to learn sometime de Beck: Porque es la única que acepto me deprime. Aún la escucho cuando camino de la universidad a mi casa. Es ese tipo de canciones que hace que te imagines partes de tu vida y te compenetres más con ellas solo porque vienen acompañadas de un fondo musical. Es ese tipo de canción que escuchas en tu habitación, solo y creyendo que nada más puede salir mal.

No me imagino de Mar de Copas: No sé porqué, pero siempre la escucho cuando regreso de tomar. No lo puedo explicar... es como una cábala. A lo mejor la escucho porque inconcientemente la comprendo y porque en algún efecto del alcohol, que tampoco puedo explicar, la siento.

Don't make me a target de Spoon: No puedo decir que es triste, pero sus acordes me deprimen. Me recuerda a un momento, hace poco, donde extrañé desde tan lejos, pero también desde muy cerca.

Contigo de Sabina: Es tal vez la única canción que siento y sé que la estoy sintiendo. Entiendo su letra y la identifico, la acoplo a mi vida. Su letra me conmueve y me recuerda épocas tal vez mejores. Es la última que canté en Elo's a todo pulmón.

Dare you to move de Swichfoot: La escuché por primera vez por el 2005. Fue la última canción que escuché cuando bajé del micro un día del 2006 para ir a la casa de un amigo para después ir a una fiesta. Tarareé esa canción del paradero a la casa de mi amigo. La canté mentalmente mientras esperábamos a su amiga y a su amigo. Siguió en mi mente cuando conocí a su amiga. Luego que bailé mucho con ella ese día, seguí tarareando esta canción camino a mi casa... Es la canción que tarareo en estos momentos, mientras sigo pensando en ella.


jueves, 15 de mayo de 2008

Cambios

Hoy puedo decir oficialmente que por fin acabé parciales. Lo vengo diciendo desde la semana pasada cuando celebré el final de estos, aunque aún no hubieran terminado del todo. Ese día bailé el Chupachichi del Grupo Felicidad y no me arrepiento. Dije que había acabado parciales el miércoles pasado, luego que había acabado el lunes, pero ayer por fin los acabé realmente. Obviamente celebré cada una de esas fechas, pero siempre con la mentalidad en los que faltaban, así los considerara fáciles. Así que una vez que la presión ha desaparecido, puedo aprovechar en hacer lo que los parciales no me permitieron.
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Lo primero, y que ya hice, fue tomar un lonchecito con mi amiga Claudita, a quien no veía hacía meses. Muy formal ella, con falda, saco y tacos, pues trabaja en un estudio de abogados; yo, que justo había escogido ese día para vestirme lo más huachafo que pude, casaca, pantalón de bolsillos anchos, gorra negra, pelucón y mal afeitado. A pesar de los cambios en ambos, buenos en un caso (ella), pocos y miserables en el otro (yo), conversamos como si nos hubiéramos visto todos los días durante los últimos seis meses. Recordamos las buenas épocas, cuando vagábamos incansablemente y éramos despreocupados, tiempos que ahora sé fueron mejores y no supe aprovechar.
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Otra cosa que he estado haciendo es jugar Winning en cada oportunidad que tengo. Lamentablemente sufro del mismo mal que la selección del Perú: pateó 35 veces al arco y no hago un solo gol. También he jugado taco y he ido al cine. Es decir, me he reencontrado con antiguos hábitos que creí ya había olvidado (o superado). También he vuelto a jugar póker y billar por Internet.
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Algo más que tengo pendiente, y tal vez lo más importante de la agenda, es comprarle un regalo a mi mamá por el día de la madre. Sí, algo atrasado, pero lo haré. Felizmente es comprensiva y entiende mi dejadez. Como le dije al cófrade Miguel, en vista que no existe una tienda de mejores hijos, la búsqueda del regalo adecuado no será fácil. Encontrar algo bonito es la meta de hoy. Como es usual últimamente tendré que salir muy temprano porque nuestra querida y opaca Lima está más bloqueda que nunca, así que demoraré horas en llegar a cualquier lado al que me disponga a ir. El caos reina. Aparte de que todo está roto, encima nos cierran las calles principales, como si nos pudiéramos dar ese lujo. Ayer para regresar de casa de José Luis, luego de tomarnos un poco de vodka, el pobre taxista tuvo que hacer todo tipo de maniobras para llegar a mi casa y tomar rutas mucho más largas que las habituales, por lo que sentí que lo estaba estafando cuando le pagué. Como dijo Miguel, mal Luchito, mal... Este es un tema que me irrita así que lo dejaré de lado...
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Ah, sí! El vodkita con en casa de José Luis se debió a que oficialmente había acabado parciales y había que celebrarlo. Además me habían devuelto el parcial de Periodismo especializado con resultado satisfactorio, a pesar que yo creí que saldría mal. Mi estimado profe Sender de Especializado cree que soy chancón y creí que luego del examen se desengañaría. Como estuvimos comentando con Door, el parcial sería el momento de despegar o hundirse. Puedo decir, menos mal, que al parecer me mantengo en esa alta estima. Ya nos habíamos empujado un vodka en la tarde con Eliana y Claudia (mi otra amiga Claudia, conozco varias Claudias, muy lindas todas, claro U_U) y ese fue el motivo por el cual nos empilamos para la noche.
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Luego de comprar el regalo de mi madre, veré algunos guantes... Luego del último partido de Cumplidores F.C. mis guantes, históricos ellos, se destrozaron en mil pedacitos. Esa será otra meta del fin de semana largo, elaborar jugadas para que Cumplidores F.C. deje de cumplir solamente y dé la sorpresa en la cancha.
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Mientras me decido a salir o no y qué ruta tomaré para llegar a mi destino, me quedaré frente a la computadora a jugar mi juego favorito: quedarme sentadito, callado y sin molestar a nadie.
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Pd.- Claudia: Salud porque mujer es mujer y porque todos son iguales.
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La canción que me motivará estos días Here it goes again de Ok Go. Si todo me sale bien, prometo hacer la corefografía del video.

sábado, 3 de mayo de 2008

Parciales!!

Me pudro en los parciales!! Hoy escribiré no con el hígado sino desde el hígado. Me llega si tengo fallas en la redacción, tildes, coherencia, etc, me da igual!! Hoy dejé de ir a comer chifa con mis tíos porque debo estudiar y hacer tareas. Y ojala fueran varios cursos, solo hay uno que me atormenta. Seminario. No puedo llevar ese curso. Lo jalaré, y lo peor es que nadie me cree cuando les digo que lo jalaré. Es que este tipo de curso no está diseñados para mí.
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Mi problema es que el profesor de Seminario es demasiado buena gente. Algunos dirán que esto es buena suerte, me pudro en este tipo de buena suerte!!! Es mala suerte. Debo una tarea hace un mes porque simplemente no me entra la maldita lectura, la he intentado leer unas diez veces, y cada vez que creo que ya fue, que tendré mi muy buen merecido cero, el profesor me dice bueno eduardo, ya a la siguiente clase me la presentas. Demonios profe, porque es tan bueno!!! Lo peor es que si no la hago sentiré que lo decepciono. He faltado a demasiadas clases porque me daba verguenza (roche) verle la cara al profesor. Cuando finalmente me propuse hacerla, hice todo lo que tenía que hacer de los demás cursos, mi muy buen ponderado profesor deja otra tarea. Maldita sea mi suerte!! Dos lucas más que leer... ok ok lo intentaré... saqué mis copias, me peleé con la chica que saca las fotocopias porque era demasiado lenta, y con la hojas aún calientitas, me encuentro con una amiga con un cerro de libros. Como todo un caballero le cargo sus libros, la acompaño a tomar su carro, le devuelvo sus libros. Me dirijo a mi casa a leer mis copias nuevecitas y a buscar las antiguas, y siento que algo me falta. Demonios!!! Mis copias estaban en el libro de mi amiga!! Como volver a sacar otro juego de copias, si ahora la tipa de la fotocopiadora me odia!! Estaba demasiado deprimido como para empezar.
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Dos días después mi amiga me da mis copias pero, maldita sea, ya debo hacer mi trabajo parcial de Seminario. Ni siquiera tengo tema de investigación!! Debo leer miles de libros, bueno debo buscarlos primero, elaborar hipótesis, preguntas, estados de la cuestión... No tengo idea de cómo hacer todo eso!! no debí haber faltado a tantas clases!! Ahora debo leer unas 4 lucas, además de los libros que encuentre, hacer mapas conceptuales, etc etc... Tampoco se cómo demonios será el examen de Periodismo especializado... el Liverpool perdió... Cumplidores F.C. perdió... Si no fuera porque la U ganó el clásico, estaría demasiado decaído siquiera para empezar a estudiar y hacer los trabajos parciales... además Alianza acaba de perder (de nuevo) contra Bolo, así que he decidido que la vida no puede ser tan mala como parece.
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Hablando de clásicos, un clásico de Radiohead, que además describe la rutina en la que vivo en estos momentos. Salud!