lunes, 28 de julio de 2008

La vida es pendeja

Desconectado dice:
hablemos de cuan pendexa puede ser la vida
Desconectado dice:
jaja
Eduardo - la vida es pendeja... dice:
es pendejisima wey
Eduardo - la vida es pendeja... dice:
es canallasa...
Desconectado dice:
si weon concuerdo contigo
Desconectado dice:
te da
Desconectado dice:
te quita
Desconectado dice:
te da
Desconectado dice:
te vuelve a quitar
Desconectado dice:
y cuando quiere se desquita
Desconectado dice:
csm

Conversación vía Messenger con Miguel Hernández


Aproximadamente hace un mes, un grupo de cófrades de antaño se reunieron en un viejo y maloliente local de San Miguel (bueno, a veces no es maloliente, igual lo quieren, sino no irían tan seguido). Un lugar ya acostumbrado para este tipo de reuniones. Su misión de aquel día era beber. Pero más que libar con el objetivo principal de por lo menos picarse, el verdadero fin era conversar y compartir desventuras, como suelen hacerlo cada vez que se juntan, no solo ellos sino también otros cófrades, campañeros en las mismas desventuras. Ese día, a falta de iniciativa o ganas por parte del resto de compañeros, solo eran tres. Transcurrieron chistes y anécdotas del pasado que se niegan a ser olvidadas, esas que al comentarlas en voz alta, y siendo objeto de risa, aunque se hayan reído de la misma historia miles de veces, parecen ser inmortalizadas.

Tres almas reunidas en ese oscuro punto de la faz terráquea. Insignificante para el universo, el todo para ellos. Si se contara a los que solo asistieron una vez por casualidades del destino, a los que hicieron su aparición y fueron protagonistas de aquellas veladas aunque sea en una ocasión, serian unos 20, tal vez más, tal vez menos. Luego de inicios tímidos y temas superfluos, acompañados de algunas 'frescas', las historias comenzaron. Primero los chistes, 'zanahorias' y luego 'rojos'. Poco a poco el lugar se va haciendo más estrecho y la intimidad se crea. Las mascaradas desaparecen y el poco recato que les queda, que ha ido disminuyendo con el pasar de los años (un poco quedó en el colegio, otro poco en la universidad, un poco más en esas noches de alcohol e historias, como aquella) también se esfuma. Se abren paso las voces ásperas y retumbantes que hacen a aquellos cófrades el centro del local, el centro de la atención orbital por el periodo que dure la jornada, por esas horas que también se hacen más cortas a medida que avanza la reunión.

Todo este ambiente crea la atmósfera perfecta para desahogo, para narrar aquella historia pendiente por contar, aquel secreto tan esperado por ser revelado, aquella anécdota sórdida o morbosamente graciosa que se niega a permanecer oculta y quiere ver la luz. Carcajadas van, risas vienen, cabezas asentando, otras negando, entre sonrisas y murmullos. Los tres cófrades de aquel día, viejos camaradas, rieron, se lamentaron y maldijeron, pero nunca dejaron decir 'dos mas' y encontrar el momento perfecto para sonreir y para sentir.

Aunque la seguidilla de historias fueron decayendo en animosidad, haciéndose una más melancólica que la venidera, nunca perdieron esa sonrisa. Las colillas de cigarro y los hilos de humo zigzagueando en el ya contaminado ambiente del local adornaban centro de la mesa de estos muchachos, dándole gracia y cierta mística al compartir de historias, a las voces cada vez más chillonas que emitían y a los ojos cada vez más rojos de estos jóvenes (no por el alcohol, no se debe desmerecer al traicionero sueño). Luego de la ardua conversación entre estos tres compañeros, cuando la noche se ponía más oscura y el nivel de botellas vacías (o vaciadas) ascendía, llegó la trágica conclusión de esa jornada: la vida es pendeja.

Y es que es pendejísima, aunque ninguno de los tres lo hubiera notado antes, o no lo haya querido notar. Ese día, estos tres frentes aguerridos, acalorados por el subir del nivel etílico, así lo decidieron. Tal vez en forma de excusa a sus tristes relatos de aquella noche -casi mañana- de tragos y secretos. Es tan pendeja, que cuando uno de ellos, con un optimismo desbordado ante la verdad inevitable, quiso reivindicar a la tan dura y maldecida 'vida', no encontró argumentos y sucumbió al clamor general de la mesa: nuevamente, la vida es pendeja.

Muchas desventuras e historias en otras ocasiones innarrables fueron tocadas ese día por aquellos cofrades. Historias de amor, odio, desilusión, pequeñas batallas ganadas y muchas guerras olvidadas. Luego de haber cumplido la meta de aquella noche, con bolsillos más ligeros y billeteras más delgadas, se pusieron de pie para seguir dándole la cara en alto a la tan trastocada 'vida', con la promesa de colocar aquella conclusión en sus respectivos nicks del messenger, en señal de respeto y cometido a seguir, para recordarse a sí mismo a que se deben enfrentar, y con el serio deseo de hacer la diferencia, o por lo menos comenzar a hacerla.

Hace unos días se volverían a reunir. Esos mismos tres, más algunos cófrades ausentes en aquella ocasión, pero presentes en muchas otras. Todos agrupados con la misión de convertir una noche sin sobresaltos en algo especial. Tal vez por el entusiasmo inconciente que cada una de estas reuniones genera, uno de los cófrades decidió escribir acerca de esas tertulias, sobre ese grupo reunido para el cambio y sobre esas historias esperando por ser contadas para hacer de su realidad aburrida, en una única, digna de ser vivida. Salud, cófrades, y dos más.

jueves, 10 de julio de 2008

Carta

Mare wey, qué nos pasa? qué me pasa? Jaja, no te aburriré con mis problemas... Webón, qué se siente tener 22? jaja ya te acostumbraste? Jode al principio, si o no?? jaja He decidido escribirte una carta, solo porque sí, porque fue tu cumpleaños y hasta ahora no hemos hecho nada, wey, y no he de escribirla como suelo escribir en esta bitácora, sino como siempre hablamos, en persona o en el msn, sin respetar sintaxis ni coherencia, con lisuras y risas.

Manson, sorry haber estado con cara de poto el lunes en tu cumple jajaja. La foto con Casillas me descuadró, y los bajones anímicos...bueno, a esos ya nos acostumbramos, no? De todas formas, la película del Panda que vimos en manchester fue genial jajaja, me cagué de risa, así que vale.

Desde nuestras competencias épicas con la gente por saber cual era el mero mero q podía soportar más trago, Ta mare weón, recuerdo tus últimos 3 ó 4 cumpleaños y siempre acabamos mal jajajajajajajaja vale decir q tú ganaste, pero fuimos dignos rivales (bueno, fui; rudy y miguel se me cayeron), hasta aquellas en la q la comida nos distraía de nuestro verdadero fin etílico y terminábamos, a nuestro pesar, dejando trago (aunque siempre nos lo terminábamos en otra ocasión). Esas chupetas en tu jato son alucinantes, es como entrar a la guerra: por lo menos sabes que saldrás herido. Recuerdas, luego de pelotear, esa 'cajita', con Ringo, Jhon, Willy, Miguel... jajaja Willy ps.... Cuando Cachi rompió tu cama :P cuando hicimos un trencito reggetonero, cuando jhon rompió la botella por querer abrirla con otra botella, cuando decíamos brindis tras brindis, cada uno más incoherente q el otro, pero aún así lo sentíamos como si aquel brindis fuera la frase más razonable del planeta, cuando bailé el Chupachichi e instauramos el globalmente conocido Paso del lustrabotas, cuando bailamos trance, todos en filita frente al espejo jajajaja, cuando hicimos la fonomímica de Mar de Copas con Miguel jaja...

Es q ese Miguel también es otro demente.. Recuerdas los famosos tres mosqueteros de Letras?, los autodenominábamos Tres Chiflados, posteriormente tres chanchitos (obviamente Miguel era el chachito de la jato de 'paja') carajo, con ustedes he tenido grandes chupetas, no solo en tu cubil, sino al frente, en cualquiera de los huecos habituales... jaja antes íbamos en cualquier momento, solo porque se nos antojaba... recuerdas? íbamos cuando yo era flaco, tu eras pulucón, juan de dios era lampiño y miguel.. bueno, miguel sigue igual, creo.

En fin, man, gracias por ser un gran pata. cuando ando bajoneado me animas, cuando te digo 'una chela' no sueles decir no (cosa q yo hago a cada rato), cuando, muy machos ambos, comentamos las incidencias de American Idol sin que nos importe el que dirán jaja, cuando te mensajeo o timbro por cualkier webada y no estás siempre me respondes o devuelves la llamada, cuando digo alguna mariconada no me juzgas (porque sabes q es por chongo y porque ¿con qué cara lo harías?, si tu hablas el cuádruple de mariconadas que yo, jajajaja), cuando necesito plata me prestas, aunq siempre trato de no pedirte, solo en ocasiones en las q escapa de mis manos, recuerdas esas 10 lucas q me prestaste hace años??? jajaja como tú dices, esas serán las únicas 10 lucas q nunca olvidarás q me prestaste jajaja, lo peor es q aún te las debo.

Mare man, tu tienes información de mi vida con la que podrías chantajéarme lo que queda de ella ja!, pero si las sabes es por algo. Nos hemos metido las conversadas de nuestras vidas... En ti confío mucho más que en mí mismo, si alguna vez camino por una cuerda floja, te pondría a ti abajo porque sé que si caigo tratarías de atraparme y luego me putearías por haberme subido a una cuerda floja... :P

Sé que un post anterior puse que la gente no es verdaderamente feliz... mantengo esa postura, sin embargo, tú eres lo más cercano que conozco a alguien feliz. y me alegro wey, tú te lo mereces.

Desde esta tierra innoble y fría que representa mi
cuarto, bajo mi nube negra habitual y un hilo de humo, te mando un abrazo, man. Todos necesitan un abrazo así lo neguemos... y te doy las gracias, José Luis, Josefina, JoséLu, Josefa, Puki, Pukisín, Pelo, Conejo, como te quieran llamar, porque eres una gran persona (compleja como cualquier otra), y un gran amigo. Más que eso, José Luis, eres mi hermano, carajo.

Atte.

Eduardo

Pd.- No he tomado. Bueno fuera.


Con esta foto salgo del anonimato físico que la blogosfera me permite, pero la situación lo amerita. Además, los tres gatos que leen mi blog me conocen. En Huaraz con mi estimado José Luis.